Una vez terminé de hablar con Dolores, ambas salimos al exterior y la luz me cegó por unos segundos. Fracisco, Sabina, Juani y Leandro habían sacado de la barca el cadáver de Máximo y lo habían tapado con toallas húmedas. Recordé la escena del crimen: el señor Alegre en la barca semihundida, con las manos atadas a los extremos, ese pañuelo de seda tapándole los ojos y el disparo en al espalda. Recordé la conversación con Dolores, heredera universal del imperio y la más beneficiada por su muerte, una persona que al mismo tiempo iba a morir en unos meses.
-Por favor Sabina, acompáñeme. Debo hablar con usted -dije mirando a la doncella. La joven se separó del grupo y me siguió. No quise entrar en la casa, por lo que decidimos dar un paseo por la isla, en el punto más alejado de los grillos con el fin de conversar con mayor tranquilidad.
Mientras paseábamos me percaté que, pese a no ser una isla grande, Tabarca tenía varios muelles para el amarre de barcos. Muelles antiguos y casi carcomidos por el raspado incansable del mar y del tiempo.
Caminamos en silencio y me fijé en el estilo de la joven. Vestía unos pantalones de colores bombachos y un top blanco. Sus rastas saltaban por la espalda y un tatuaje de tarántula le subía por el cuello.
-Yo no lo hice -me dijo al borde del llanto.
-No la estoy atacando Sabina, sólo quería preguntarle que...
-Ya sé lo que me quiere preguntar. Que dónde estuve ese día, que si alguna vez discutí con Máximo, que si tenía algo en contra suya... ¡Por supuesto que no! Yo no tengo nada que ver, lo último que tenía que haber hecho es venir a trabajar a esta isla con esta panda de tarados.
-Bueno, tranquilícese. Cuénteme su labor aquí y qué pasó ese día.
Sabina se encargaba de la limpieza y de hacerle la comida a Máximo. A sus 21 años, había empezado a trabajar principios de curso, cuando le fue denegada la beca para estudiar Farmacia. Tenía una actitud rebelde y algo caótica. Odiaba a Máximo, más por la personalidad, por el estilo de vida opulente y consumista que tenía. El día de su asesinato, Sabina estaba restaurando un mueble viejo en la parte trasera de la casa.
-Le juro que no oí nada. Yo estaba barnizando la antigua tarima y de pronto, alguien me tocó en el hombro. Con los dichosos grillos, es imposible oír nada. Vi a Juani que estaba muy nerviosa, me quité los tapones y me dijo que había encontrado a Máximo muerto en la barca.
-¿Quién crees que ha sido?
-No lo sé, no tengo ni idea. Dolores es la más beneficiada con su muerte, y ya se sabe que los ricos hacen de todo por dinero. De todas formas le digo que Máximo era un egoísta, un empresario que pensaba que podía comprarlo todo. Y cuando digo todo, es TODO -me dijo presa de la rabia -Pero yo no lo maté, que le quede a usted claro. Yo soy una curranta más, vengo de un barrio chungo sí, pero no soy mala persona. Lo que menos quiero es meterme en líos, yo sólo quiero tener mi propia farmacia y punto.
Le dije a Sabina que podía marcharse. Cuando ya se estaba alejando, le pregunté:
-Una última cosa, ¿reconoce el pañuelo de seda azul?
Sabina se volvió y me miró fijamente:
-Sí, ese pañuelo es mío. Pero le repito, que yo no lo maté.
...SABINA NO HA SIDO, ES DEMASIADO LISTA, PARA JODER SU VIDA, MATANDO A UN DESGRACIADO.
ResponderEliminarSinceramente no creo que Sabina sea la asesina de la isla... además parece que sale bastante perjudicada ya que se queda sin trabajo y sin dinero para seguir sus estudios... De todos modos, porque llevaba su pañuelo azul? Falta saber cuando fue la ultima vez que lo vio y donde lo tenia guardado...
ResponderEliminarSin duda... Ha sido el mayordomo!!! Amigos tractoristas desde jovenes, compañeros de faena,cuantas veces habían compartido el bocata de chorizo del almuerzo....Pero el mayordomo no dejaba de preguntarse como había podido Máximo llegar a ser millonario y sin embargo el...seguía siendo un muerto de hambre...Era su amigo... si!! Pero nunca dejo de odiarlo por haber llegado tan lejos, mientras que el, a lo mas que había llegado era a ser su mayordomo... su sirviente...A pesar de todo... siempre había sido su fiel amigo, su confidente.... Y de repente.... Quería despedirlo!!! A dónde iría ? Con su edad, y como estan las cosas ahora...El desagradecido de Máximo queria despedirlo!!! A él que le había aguantado tanto, que le había tapado tanto.... No podía consentirlo!!
ResponderEliminarHa sido el isleño, el pescador. Nunca se quiso ir de la isla así que por algo será... Fue el único habitante que se quedó en la isla antes de que Máximo la compara. Puede saber la existencia de algún tesoro en la isla (y Máximo lo descubriera con el tiempo), por lo que no quedó más que matarlo.
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